miércoles, 16 de marzo de 2011

Rima XXV

Preguntas callando
al cielo mirando
¿son las estrellas fuegos
que arden, brillando?

Son estrellas para mí
tus encantos naturales.
Eres tú, Poesía,
poseedora de dones inmortales.

-¿Hablas de mis ojos, poeta?
-No son ojos, por Dios lo juro.
Son luceros, que por no ser oscuros,
son más claros que ninguno.

-¿Hablas pues, de mis labios?
-No son labios, de eso estoy seguro.
Son entradas a tu cuerpo,
sensuales y maduros.
Son pétalos caídos
de un rosal caduco.

-¿Hablas pues, de mis curvas?
-No son curvas ¡de eso no hay duda!
Son réplicas vivas, etéreas fijaciones
de mis más oscuras locuras.
Son mi deseo y mi pecado,
y si por ellas necesario fuera
matar cuál vil villano,
un cuchillo iría a parar, ensangrentado,
a la palma de mi mano.

Son, Poesía, veneno tus encantos.
Clavo punteado torturador de santos,
dagas que matan, lento y despacio,
al más joven de los poetas,
dueño de tus versos hechizados.

1 comentario:

Morano dijo...

Mui dinámico e sensual, me gusta quixera eu que me desen ese veleno amín afeito.