jueves, 28 de enero de 2010

Rojo

Los segundos de los minutos de las horas de los días de las semanas de los meses de los años de las vidas de la gente se pueden resumir así. (.)


Levantas la mirada y la ves. Corazón, taconeando, cuál Rivas prendado preguntando qué le quieres, Amor. Y camina. Y es ella. Sí. La reconocerías a tres metros, a cuatro, incluso si tuvieras mejor graduadas las gafas, a seis, a siete u ocho. ¿Cómo no la vas a reconocer?
Pufff... Mírala hoy. Me sorprende siempre. Y otra vez su sonrisa. Sí. Es ella, la reconocería entre miles de personas.
Y sus manos. Sus manos. Míralas.

-¿Será que te gusta todo de ella, tío?
-No, qué dices. A mi no me va eso.

Descruza los dedos y escribe en el papel : "HISTORIA DEL ARTE", y seguidamente, "3ª evaluación"

2 comentarios:

Itzi Chao dijo...

Wow, este me gusta, pero al que realmente me dirijo yo es al poema de abajo; el de la entrada anterior...Es sorprendente, me recuerda a Salinas con "la alegría de vivir e los pronombres" Enf in...Brillante como siempre Adry!:D

SaniL dijo...

Jajajaja Será que al final TODO lo que lees algo influye.