lunes, 8 de julio de 2013

Rima XLIV


Coma pétalos, 
os seus beizos,
vermellos, encarnados
facíanme cóxegas,
no oscuro silencio
dos bicos roubados.

Coma cereixas
do tórrido verán,
como frutas frescas
dábanme vida
no apartado mundo
que creamos xuntos, 
lonxe de loitas e guerras,
preto un do outro,
espidos.

Coma vermellas mazás
do laranxa outono,
endulzamos a lingua.
Dulces, saborosos,
húmedos, quentes,
baixaban os beizos,
subían os desexos,
pra facerse carne,
pra rematar coa fame
que nos fixo pensar
que se podía facer o amor
sen amar.



domingo, 30 de junio de 2013

"Nunca digas nunca".

Estos días, mientras estudiaba las contraindicaciones farmacológicas, no dejaba de pensar en una palabra bien parecida que podría resumir lo que somos, cómo actuamos, cómo nos podemos comportar en ocasiones, en fin, lo más humano de nosotros: CONTRADICCIONES. Un simple juego de palabras que me permite comenzar con este fantástico mundo.

A pesar de los múltiples "Nunca digas nunca" que oyes en la vida, tú, valiente y decidido, arrojado y en ocasiones idiota y sirviente de tus más bajas pasiones, dices: "YO NUNCA". Y se te llena la boca, oye. Convencidísimo, lo crees a pies juntillas, y además estás completamente seguro de que ni la fuerza del mar en una noche de tormenta podría disminuir esa ansia de mantenerte firme, en pie, defendiendo esa postura. Pero ¡ay!, otras tantas veces como los "Nunca digas nunca", decimos nosotros "NUNCA", y nos equivocamos.
Iba a decir que por eso somos humanos. No; precisamente el ser humanos nos hace ser en momentos de nuestra vida el más puro instinto de la autocontradicción.

Ocurre, sin embargo, que el tiempo pasa, y tu firmeza decae, como la actividad de los hipnóticos, tras un periodo de tiempo "x". Ocurre también que el "NUNCA" comienza a aderezarse de circunstancias, de caprichos, de tejemanejes de eso que algunos llaman destino, de horas de dudas, de dudas llenas miedo, de miedos atrapados en los más oscuros sueños, y se mimetiza. Pierde fuerza. Ya no es un "NUNCA", se parece más a algo así como un "NUNCa".
Además, se dan las condiciones óptimas en un momento dado que te hacen replantear lo idiota de tu "NUNCA", y claro, encuentras múltiples causas que te hacen sentir idiota al haber dicho tal palabra. Comienza a disminuir la autoconvicción, los principios importantes otrora, se vuelven banales, vacíos, sin forma, fórmula o significado de existencia. Entonces ya nuestro "NUNCA" comienza a perder fuerzas, se queda ya casi sin altas mayúsculas, torres, atalayas, vigías, defensas, y comienza a asemejarse a un "Nunca".

Aún así, la palabra existe. Sigues teniéndolo en mente: "Nunca". No con las mismas fuerzas, no con el mismo arrojo, no con la misma idiotez del momento explosivo en el que lo dices, pero ahí está, existe, es, y comienza a colarse en ti de alguna forma esa palabra, como digo tan humana, tan "sapiens sapiens", las ya mentadas "contradicciones". Esto es un duro golpe, porque claro, si ya te costaba mantener los principios que ahora se tambaleaban (aquellos principios sobre los que se erigía fuerte y álgido tu NUNCA), ahora éstos se vuelven contra ti, y te atacan desde dentro.

Nuestro "Nunca" empieza a desvanecerse, a volverse casi fugaz en nuestro pensamiento. Cuando pasa por él, a veces hasta nos hace gracia, o sentimos hasta cierto reparo por haber tenido tan claro en otro tiempo que esto que está pasando NUNCA pasaría.

Pero es una palabra, no deja de ser energía que mueve al mundo, y no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Así que pasa por distintos estados, pero más de los que tiene la materia (al menos los que la gente "de a pie" conoce...). Se asoma un tímido "a veces", minúsculo, porque le da miedo ver la luz. Luego un "Es posible" vence la línea de fuego, y se atreve a dar un paso grande, aunque por ahora los demás, siguen un ritmo pequeño, suave, tranquilo. Mientras todo esto pasa, cabe decir que las "contradicciones" comienzan a crecer, se hacen grandes, fuertes, vigorosas, y dejan en la arena 3 o 4 pasos más firmes que antes: "CONTradicciones". Como veis, círculo vicioso, o de retroalimentación positiva.

Pero claro, en todo esto no habíamos metido algo que a menudo solemos pensar que solo vale para amar y vivir, y que para nuestra suerte y la de nuestras "contradicciones", hasta en este sentido nos marca con su "loop dup". El corazón, no solo el músculo, el tejido fibroso, el sistema de conducción, no. El corazón como motor de nuestra vida, como reflejo de nuestra alma (que el espejo era la cara, o eso dicen), hace que sintamos miles de millones de cosas (insisto, no se habla del corazón anatómico simplemente), nos pone contra las cuerdas, boca abajo y de pie otra vez, en segundos. Nos llena de ganas de cambio. Intenta que olvidemos lo malo y nos quedemos con lo bueno, que creamos en lo bueno de aquello que nos hizo decir "NUNCA", y entonces las "contradicciones" se vuelven "CONTRADICCIONES", solapan todo, y su círculo vicioso sigue creciendo más y más, consiguiendo que al final, hasta el más poderoso "NUNCA" se transforme en un "SIEMPRE".

Pensándolo así, ahora que me he parado a redactarlo (y partiendo de que he disfrutado como hacía tiempo que no disfrutaba redactando), no tiene nada de negativo. Au contraire, es maravilloso. Es la esencia del aprendizaje, ensayo-error, pero con un añadido que es si acaso lo mejor, y es que no te exime de que te vuelvas a equivocar y vuelvas a aprender.

Es, como decía al principio, nuestra más pura esencia, y si mi apuráis, el sentido de seguir existiendo. Nacemos para tirar muros abajo, para conocer otras cosas, para cambiar, y para no dar nada por sentado, y sin embargo lo hacemos, y aquí están nuestras "CONTRADICCIONES", para que al crecer, al madurar, al dejar pasar el tiempo, aprendamos una vez más.

Maravillas del homo sapiens sapiens.

Oigan, a mí que me dejen ser un ser humano, con mis defectos y virtudes, pero sobretodo, con mis "CONTRADICCIONES", porque las volveré a necesitar cuando por enésima vez me salte el "Nunca digas nunca", y sea preciso que mi "NUNCA" se convierta de nuevo en un "SIEMPRE".


martes, 4 de junio de 2013

O último latexo.

Cheguei tarde ó seguinte latexo. 

Eran xa as doce pasadas dez minutos. E coma sempre, non podía deixar de pensar en ti, nos teus ollos. Atopábame eu botando contas, rimando sonetos que nunca me gustou rimar, dándolle voltas ó acontecido, porque non era para menos, ti verás. E esquecéuseme vivir, corazón.

Porque dinte tanto, tanta vida, que quedei espido, por dentro e por fóra, coas sementes do que foi mortas, podres, esnaquizadas.

Cheguei, porque me deixei levar, tarde ó seguinte latexo.

Loop-dup. Loop-dup ... 

Tarde.

domingo, 5 de mayo de 2013

El abrazo de los aplausos.

Así comenzaba la carta que decidió dejar a medias, sin saber bien por qué. Sin saber que años después, seguiría sin encontrar una razón.

"Puede que los conceptos más químicos se nos hayan escapado, y estemos confundiéndolos, por verlos desde una perspectiva bien distinta, pero está claro que si no tenemos o no queremos tener claros los pilares, nada de esto podrá avanzar hacia algo grande, tangible, estable. 
Esto me recuerda un poco a aquella canción de Billy Joel, "New York State of Mind", con continuas imágenes contrarias, de lo alto y lo bajo de los grandes Estados Unidos de América, verás por qué. Me hablas de que te he idealizado, de que te he magnificado, y sabes perfectamente que eso es el amor, además de que lo dices después de haber estado escuchando unos meses por mi parte lo especial que eras para mí... No entiendo del todo qué buscas, si eliminar carga de conciencia, que puede ser, o intentar dejarme claro que en ese proceso tú no has tenido nada que ver, algo que, sinceramente, yo no tengo tan claro. 

Hablemos sin tapujos. Te ha encantado sentirte querido, y lo sabes, pero cuándo has visto que era demasiado insensato que yo sintiese amor cuando para ti todo fue un juego, decidiste que era más fácil pensar que yo me había enamorado a propósito, y que qué le ibas a hacer tú. En parte, claro, porque no puedes controlar, efectivamente, lo que le sucede a la otra persona,. Y por eso ahora quieres desprenderte de todo lo que resulta incómodo o políticamente incorrecto, para quedarte con aquello que te beneficia o simplemente, esperas de mí, dejando que pase el tiempo entre mis dedos y tus ojos, que se cierre la herida, que mi corazón vuelva a ser un fortín sin grietas. 
Pero te has dado cuenta de que conocerte y quererte no fue un capricho, sino algo verdadero, y lamentas que me haya pasado a mí (compañera perfecta hasta que todo se empezó a tejer con hilo rojo y negro) eso de amarte; tú, que tanto necesitas tener a alguien al lado para no sentirte solo, y yo, siempre tan predispuesta a ayudarte, escucharte y esperar a que dictases la siguiente norma. Y te asusta pensar que tú has tenido algo que ver, porque en el fondo, todos somos niños, y nos asustamos de lo lejos que pueden llegar nuestras acciones, palabras, actuaciones, en determinados momentos de nuestra vida. 
Pero tranquilo, Mark, no tengas miedo. Yo conozco (y reconozco) mi responsabilidad, mis ganas de quererte ante todo y todos, porque todas ellas me las tuve que tragar de vuelta, y aunque reconozco también tu responsabilidad, jamás te pediré respuestas, porque siempre he tenido claro que yo sí quería enamorarme de ti, hicieras lo que hicieses. Así que tranquilo, que por mi parte, las cosas han sido como han sido, y aquí seguimos, viéndonos sin mirar, hablando sin decir, pero vivos. 
Fuiste lo dorado de New York, lo prometido en las canciones, el papel protagonista de los musicales, pero ahora sobrevivo en Chinatown, leyendo "The Daily News", y guardándote un poquito de corazón para cuándo lo quieras, hasta que me muera, porque es así como ama una gran mujer, Mark. Porque estoy en mi "New York State of Mind", huyendo del mundo como puedo, intentando escapar de tus ojos y de tu vida, pero..."

Después de aquello, Anne plegó el folio, y lo guardó en un sobre, dejando la solapa abierta, preguntándose si algún día tendría el valor suficiente para completarla. Algo que, obviamente, no hizo. 

Se miró al espejo, se secó la media lágrima que asomaba por la cuenca del ojo, y salió del camerino dispuesta a dejarse abrazar por los aplausos de unos cuántos en el piano bar de mala muerte en el que cada noche terminaba con su "New York State of Mind".



domingo, 21 de abril de 2013

El de siempre.


Y de repente, un día te planteas quién eres y quién has sido. Cómo has vivido, cómo ha sido todo, si realmente en algún momento de los últimos meses has sido tú. Con la música de siempre, te miras al espejo, y efectivamente, has sido "tú" tan pocas veces que te asustas, te da pánico tu reflejo, miedo mirarte a la cara, y eso que solo es un reflejo de lo que realmente eres.
Dudas de si es que tocaba cambiar, o es que el cambio lo has provocado. Dudas de si las circunstancias ajenas a tu persona (oh, esas amigas que siempre están presentes, siempre, jodiendo hasta la más simple premisa) han hecho que muchas veces lo que eres se haya visto transformado.
Y no te reconoces, en ninguna de las tres trillizas iniciales que forman tu nombre. Y tienes ganas de llorar, pero como sólo consiguen hacerte llorar las canciones, aguantas la lágrima, le echas un par, y tomas una decisión: toca volver a ser el de siempre.

Try. P!nk.

sábado, 20 de abril de 2013

¿Por qué?

¿Por qué todavía te dedico minutos? ¿Por qué todavía me importas cuando yo no te importo una mierda? ¿Por qué aún estando ya sin estar, sin vernos, sin hablarnos, siento que todavía estás al lado? ¿Por qué sigues sonando en mis canciones? ¿Por qué a pesar de haberme hecho más fuerte sigues siendo mi punto débil? ¿Por qué a pesar de que mi suelo y mi cielo se hayan definido otra vez sigo volando de vez en cuándo? ¿Por qué siento que me muero 2 minutos al día, alguna que otra semana? ¿Por qué sigues haciéndome esto sin hacer nada? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué tuvimos que cruzarnos, encontrarnos, jugar y pasar, y callar, y odiar? ¿Por qué tuvimos que ser chispa de unos días? ¿Por qué me hundiste en tu pozo y pusiste luego piedras que no me dejaban flotar? ¿Por qué caí en tu pozo y me dejé encadenar a piedras que luego no me dejarían flotar? ¿Por qué sentí que te amaba, que te odiaba, que te amaba y te odiaba a la vez? ¿Por qué por ti las horas se me hicieron minutos, y después, los minutos, años? ¿Por qué sigo preguntándome "¿por qué?"? ¿Por qué sigues teniendo la llave de lo más íntimo que guardo? ¿Por qué cojones no te he olvidado? ¿Por qué todavía sangro cuando pienso en tus cuatro puntos cardinales, heridas dos a dos en mis dos costados? ¿Por qué, joder, por qué? ¿Por qué? ¿Por qué fuimos amigos, algo así como hermanos? ¿Por qué todo nos confiamos y ahora somos dos putos extraños? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué te has llevado un abril, y ahora otro? ¿Por qué no volviste, como la primavera, en marzo? ¿Por qué? ¿Por qué me sigo haciendo daño? ¿Por qué? ¿Por qué a veces, sigo echándote de menos, lento, piano? ¿Por qué, eh? ¿Por qué? ¿Por qué hasta cuándo más me lo propongo me asusto pensando en el contorno de tus labios? ¿Por qué ha cambiado tanto todo en un año? ¿Por qué? ¿Por qué no vuelves?

¿Por qué?

¿Por qué?


-Cartas de un "yo" que no soy yo. Las cartas que nunca "otro yo" quiso publicar. Por ti.

Andrés Suarez. Vuelve.


sábado, 23 de marzo de 2013

Don't speak. Just write.

Llega un momento en tu vida en el que pierdes verdaderamente el sentido, el rumbo, y nada de lo que dices tiene sentido, o quizá sí. No tiene sentido si pensamos en lo políticamente correcto, en lo que debiera pasar, o en lo que debiéramos permitir que pasase (o no pasase). Pero sí tiene sentido si quieres expresar lo que sientes, aunque claro, aquí entran en juego otras muchas cosas, como el elegir las palabras con cuidado, o intentar evitar que la expresión de tus sentimientos hieran los sentimientos de otras personas, que tienen el mismo derecho que tú a resguardarlos, piensas irónicamente.
Y claro está, en este mundo, no podemos decir lo que pensamos, ni podemos expresarlo como queremos, porque si todos hiciésemos lo mismo, la vida sería un completo caos, un completo desastre, un camino de ida y vuelta donde más valdría culata en mano que ciento volando, digo.
Por eso, cuando lo dices, cuando sale todo eso que llevas dentro, y la cagas, como la cagué yo, luego te queda un sentimiento extraño dentro, una especie de sosiego desasosegado, una cruz clavada en el pecho, tejida con espinas de un rosal caduco, y además de esto, el sentimiento ese que se encarga de crear la puñetera conciencia (siempre jodiendo, y nunca de la manera que nos gustaría), en el que sabes que eres tú y solo tú el que lo ha hecho mal.
Pero claro, las consecuencias no son banales. No desaparecen con un "perdón", con un "lo siento". Porque hablábamos de que la has liado gorda, muy "parda". Así que el mundo se las ingenia para que si parecía difícil vivir, ahora lo sea más, sea cual sea la forma en la que aparece la dificultad, da igual. Llega, y te jode, y te preguntas: "¿por qué no me habré callado?", además de un bonito y español cabreado "JODER".
Y claro, pifostio monumental entre tus sentimientos y tus neuronas, que ya viene siendo habitual, tampoco pasa nada.
Las ausencias siguen ausentes, y tú sobrevives, incluso te maravillas de lo bien que puedes sobrevivir, porque ni siquiera has tenido impulsos. Pero siendo sincero contigo mismo, sabes perfectamente que también ha sido porque has vivido días en los que estabas verdaderamente ocupado con otros asuntos, porque para qué engañarnos, así es el vivir. Y estás bien, ok, fine, pero ahora no duelen las ausencias, ya no, porque sabes que lo mereces, sino el hecho de saber que quizá la hayas cagado con la persona equivocada, y que el quizá haya sido para siempre. "Amigo, tú te lo has buscado, no puedes hacer nada", dice una perra voz en tu mente, y en el fondo te duele doble, porque sea verdad, y porque otra vez sabes que te lo mereces.

Así que haces acopio de fuerzas, y como te recomiendan, no hablas, "don't speak", y tampoco haces un mal uso de estas fuerzas. Te callas, y escribes.
Te callas, y desapareces, porque has sido puta mierda para esa persona, y porque no hay nada ya que lo remedie.
Te callas, porque estás muerto para esa persona con quién la has cagado.
TE CALLAS, POR NO HABER SABIDO CALLARTE ANTES.

Te callas, porque la música de otros ahora se come tu ego y solo piensas en dos cosas: terminar el año lo mejor posible, y el "ya se verá".

Así que día a día te curas, poco a poco, y te haces fuerte, eso también, pero EN SILENCIO.

TE CALLAS, porque no has sido lo suficientemente inteligente como para mantener una relación cordial entre dos personas que se apreci-an (o -aban, dependiendo de si gustan ustedes utilizar el imperfecto de indicativo, que se lo permito, como autorcillo de pacotilla que soy).

TE CALLAS, porque sobras.

TE CALLAS, porque dueles. Porque te duele, pero has hecho doler, y ahora toca exculpar pecados, posiblemente en esta vida mundana que se antoja tan eterna ahora mismo, en el sentido más peyorativo de la palabra, que diría la guarra de rosa del partido meapilas.

Te callas. Porque sí. Porque ya no eres nadie. Porque el Poeta para la otra persona ya puede morir.

TE CALLAS. DON'T SPEAK. JUST WRITE.