domingo, 27 de noviembre de 2011

Rima XXXI.

Os ecos do monte,
resoan na ialma,
No colo, un neno pequeno
que chora sen calma.

Non chores,
meniño, non chores.
Non chores
que as bágoas son caras.
Que os aires
tinxidos de medo,
xa choran por todos,
xa tran mortos e mágoas.

No fresco do río
"vermello" asolaga.
Arrastra o sangue dos mortos.
Dos homes que recibiron balas.

Non chores,
meniño, non chores.
Non chores,
que as bágoas non mandan.
Que rixen uns poucos no mundo,
e eses non merecen nada.

Nen choros, nin prantos,
Nen bágoas, nin mágoas.
Que asasinando ó mundo,
asasinan tamén a súa ialma.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Rima XXX

Dixera adeus a hortiña do pai,
con bágoas enxugadas e tinxidas
de dor e penosidades.

Dixera adeus ó tufo do pan do forniño da tía Maruxa,
adeus ós venres de xolda tralo chollo,
dixera adeus á nai que o amamantara.

Cunha carraxe endemoñada,
dixera adeus á casiña que habitara,
adeus ó fume da lareira,
ás castañas marróns
do laranxa outono.

Dixera, sen máis,
que se ía.
Que a saber cando volvía,
e se ese saber,
non se perdía
no mar de soños,
dúbidas,
medos,
e descubrimentos,
que ante tantos se abría.

Nai morreu,
e pai tamén.
De Lolo, Pedro
e Suso o de arriba,
non volvera saber nada.
E en Galiza,
naquela terra que o vira nacer,
xa non quedaba nada.
Xa non lle quedaba nada.


Castelao "En Galiza non se pide nada, emígrase"


Rima XXIX. Hoxe

Hoxe mírote,
e non sei aínda ben,
se es presente do presente,
negra sombra do pasado,
ou luz fugaz do futuro.

Hoxe mírote,
e cando me miras,
aínda tremo.
Aínda me asaltan dúbidas
se debín ou non
dicirche "Te quiero".

viernes, 7 de octubre de 2011

Vuelta de hoja y ajuste de cuentas.

Posiblemente esta sea una de las entradas más tristes y más ciertas que narre jamás sobre mi vida.
Tan cierta como que soy yo el que la cuenta, tan verídica como que el dolor del que os haré partícipe corre a latidos intensos, cabalga por mi cuerpo de cuándo en cuándo haciéndome sentir idiota y vulnerable a un tiempo.
Por cosas de la vida, bueno, no, por un conjunto de casualidades, distancias y distintos procesos de madurez acompañados de distinta gente, perdí no hace tanto a mi mejor amigo. O al menos, eso creía, aunque seguramente la relación viniese siendo ya una mierda tiempo atrás, mucho tiempo atrás, cuándo sentía que luchaba con el mundo y él no estaba, cuándo el instituto me comía entre clases que exigían cada vez más y compañeros, que no amigos, que no comprendían mi inteligentísimo sentido del humor, ni a mi mismo. Sospecho ligeramente que tampoco se comprendían a ellos mismos, pero a fin de cuentas, eso no es tan raro. Le pasa a mucha gente.
El caso es que yo sentía que perdía una batalla y mi más fiel amigo, al que yo quería y defendería hasta la muerte, de todos y ante todos, salvo quizá mi mejor amiga, no me entendía. Y su comodidad que le caracteriza, entre otras cosas, que ni es un demonio, ni un santo, no hizo nada, por propia definición, en intentar preguntarme qué coño me estaba pasando en uno de los peores años de mi vida. Nada.
Claro, tienes que decirlo todo. No vale pedir un cambio con la mirada, tienes que decirlo en alto. Para que el resto se ría de ti, con él incluido, y sentirte otra vez como una puta mierda. Como me sentí yo en el último y asqueroso curso de bachillerato, en el que tu futuro estaba cerca y lejos a un tiempo si eras ambicioso como fui yo, y además, poco comprendido, como también fui yo.
Me dolía que poco a poco se la soplase completamente (perdonen la expresión, queridos lectores) lo que me pasaba, y que las únicas veces en las que hablábamos con seriedad de nuestra amistad, era para reprocharme con una justicia de la que hacía una gala envidiable, y que era aplicable a todo el mundo, salvo a él. Pero sí, conmigo era justo. Quizá demasiado. Y es que si no cedes en una amistad, ¿dónde vas a ceder? Y no me refiero a permitir que maten a tu madre, no. Nada de eso.
Llegó julio, y el destino inesperado jugó su baza. Llegó septiembre y haciendo un alarde de fuerza superior al que hubiese sentido o tenido jamás, me tocó emprender un viaje solo en un mundo nuevo.
Mucha de la gente próxima a mí en este nuevo mundo, se esforzó en conocerme, y aprendió, con sorpresa por mi parte, a quererme, respetarme, y preocuparse por mí siempre, en cualquier condición. A decirme con palabras que era aquéllo que me ocurría, a preguntarme si quería un acompañamiento para ir a cierto sitio, a decirme si quería que fuesen mi público en varias actuaciones corales. Cosa que ninguno de mis anteriores "amigos" había hecho por mí. Jamás.
Y no me vale la excusa de que tus amigos te conocen más que alguien de 4 semanas, porque la intensidad con la que se viven las cosas cuándo eres menor y cuándo vives (y es que de verdad comienzas a vivir) es totalmente distinta, muy superior en las segundas veces.
Así que la distancia fue haciendo el olvido, y su comodidad le jugó la mala pasada a él mismo, y en cierta parte, yo recibí daños colaterales.
El amigo al que el tenía como fijo, como apoyo perpetuo, como último recurso (y es que pocas veces fui su primer recurso, por tejemanejes de la vergüenza y el destino) se cansó de ser solo eso.
Además, el amigo se cansó de que la mierda siempre fuera él. De ser lo peor y de que ni se cortaran para decírselo. Se cansó de ser una mierda a la que miras con cara de asco en la suela del zapato si la pisas. Se cansó de ser vulnerado con facilidad "beginner", y que a nadie le importaran sus "puntos intocables". Al mundo que lo rodeaba se la sudaba si el chico lo pasaba mal o no, si emprendía con alegría y a la vez con miedo y sus "amigos" se lo tomaban a chiste. Si con osadía y valor se atrevía a soñar un futuro y este estallaba en el esmalte de sus "amigos" día tras día. Si cualquier iniciativa que se saliese de la norma por no molestarse en ser comprendida fuese una basura o una locura del amigo.
Y entonces pasó lo que tenía que pasar, claro. Como ya dije, el amigo se cansó. Porque entendió que había gente que sí lo comprendía, que sí lo apoyaba, y que sí veía en él algo que sus "amigos" se molestaban en esconder.
Y ante la disputa final, se vino abajo. Lloró amargamente y aún tuvieron el santo valor de culparlo de algo (los otros "amigos") que ellos mismos se habían ganado a pulso.
Aún tuvieron la sangre fría de sentirse superiores, de creer que el mundo les daba la razón, y que nunca había existido un mayor santo que ellos.
Y el mejor amigo del chico que aguantó todo esto, tuvo los santos cojones (perdonen de nuevo la expresión) de decir que se había comportado mal, y que se había equivocado.
Pero no nos engañemos, señores. Si la comodidad le impedía preguntarle a su amigo qué coño le pasaba, ¿acaso iba a intentar encontar un receso de culpa en sus entrañas? ¿Acaso iba a sentir el amigo egoísta que él podía haber sido parte del detonante final? Qué va, por favor. Si él era super justo con todo, y la justicia divina solo podía resbalarle.
Se permitió el lujo de gastarse un último ataque irónico con su amigo que tanto había aguantado, casi con miedo a pensar que sí podía perderlo para siempre. Porque sabía que no le había fallado ni la mitad de lo que él, egoísta, mimado e infantil, le había fallado. O al menos, es el consuelo que me queda.
Como quiera que fuese, el adiós existió, y aún hoy me siento idiota por entristecerme cuándo me sincero con alguien del tema. Porque me duele, como estoy seguro de que a él también le pasa.
Pero ya que siempre he pecado de orgulloso, que es totalmente cierto, y como sé que él no se queda atrás, yo no voy a ceder. Bastante he cedido. Bastante me he peleado con el mundo y con mi mundo para entender por qué hacia tanto por alguien que me devolvía tan poco.
Esto no es una aclaración, una disculpa, una súplica. He aprendido a sobrevivir sin él, al principio sin darme cuenta, ahora echándolo en falta por momentos, pero es lo que él ha decidido, y bastante por él me he mojado, y bastantes veces me ha quitado el paraguas para que la lluvia siguiese mojándome. Quizá sin darse cuenta, que no lo sé.
Ahora siento algo raro. Unas fuerzas de atracción que ninguna ley física pudo explicar todavía, pero ahora ya no antepongo a ellas el simple orgullo.
Ahora antepongo las ganas de quererme y de respetarme tal y como soy, después de todo. Ahora pongo delante de mi persona física mi yo psíquico, mis alegrías y mis penas, mis deseos y sueños, mis fracasos y triunfos.
He aprendido a quererme porque sé que hay gente que me quiere siendo como soy, y que encima me lo demuestra.
Porque no se ríe de mi sueño pese a no tener un mejor expediente académico que ellos, y que me ayudan en todo lo que pueden, igual que yo hago con ellos.
Porque descubrí que el mundo es mundo, y que lo que opinen las 3ªs lenguas está demás. Y además es que me da igual.
Porque ya estoy harto de llorar por quién no merece lágrimas. Porque siento todavía rabia por todo lo que regalé. Porque siento todavía más rabia por sentir esa rabia para con el que fue mi mejor amigo.
Al que, pese a todo, echo de menos.
Si alguna vez lees esto, quiero que sepas que me ha dolido cerrar un ciclo en el que tú eras protagonista. Me ha dolido sentir que te alejabas y que podría ser para siempre.
Me ha dolido, y así lo demostré llorando, todo el daño que me pude haber hecho siendo tu amigo, apostando por ti y tú sin saberlo, ajeno a todo, porque no estabas para tales tonterías como "hablar de amistad". Me ha dolido sentir que este último año te ha cambiado tanto que posiblemente te hayas olvidado de todo lo que he hecho por ti, ganándome, mayormente, miradas descaradas, malas caras y contestaciones. Me ha dolido entregarme a una amistad sin reservas para que a la vuelta me vapulearan 100 gigantes. Pero me ha dolido más sentirme solo estando a tu lado, teniéndote como amigo.
Es tarde para decir que me arrepiento de algo, y la verdad, es que no me arrepiento de nada. A fin de cuentas, mis acciones me han hecho ser quién soy.

Y tú aún eres algo importante de mi vida, pero ahora yo soy lo más importante de mi vida, junto a mi familia más cercana.

Espero que tengas algún día (es casi utópico) el valor no ya de pedirme perdón, si no de leer estas lineas y pensar que sí, que yo no estaba tan equivocado, y que mis comportamientos encajan algo mejor.
Porque ya que no volveremos a ser amigos, al menos quiero dejar como sabor final, los buenos momentos que entre tú y yo pasamos. Porque todavía me importas. Me importas un montón.

A A.R.R,
con sinceridad disfrazada de nada.

"Los proyectos futuros se hacen pasados cuando el presente se interpone."

sábado, 10 de septiembre de 2011

Rima XXVIII. Otra vez

Dije que no volvería,
y volví.
Juré ante santos,
que nunca jamás.
Y el jamás,
se perdió,
para jamás
volver a ser,
una palabra
que significase algo.

Aprendí,
y decidí,
dejarlo a un lado.
Apartarlo de mí.

Y volví.
¡Volví!
Tonto de mí.
Se volvió a apoderar
de mi cuerpo,
de mi ser,
para llenarme de nuevo.

Ya está aquí,
ya llegó.
Y nombrarlo,
me da terror.

Y si
fuera otra
la otra,
la cosa no sería tan mala.
Pero es ella,
la misma, la de siempre,
la que siempre me llama.

miércoles, 29 de junio de 2011

Born this way

De todas las posibles interpretaciones que puede dar de sí este título, para los que sepan inglés, para los que conozcan la canción de Lady Gaga, y para los morbosos, os diré que tiene el más simple de todos ellos. Y es que simplemente, nací así.

Sabría que mi vida no se marcaría por mi físico, ni por mi atractivo. Eso está claro. Mis rasgos no son todo lo armoniosos que podrían ser, ni mis hombros anchos, ni mi espalda fuerte, ni mis brazos musculados. Pero cada vez me alegro más de que eso sea como es.
Cada vez me alegro de tener ojos marrones, ligeramente más cerca que otros al tabique nasal. Porque mis ojos expresan, y con eso me basta.
Cada vez me alegro más de tener gafas, para que en los cristales queden reflejadas las sonrisas estúpidas y los comentarios falsos que la gente larga.
Cada vez me alegro más de tener la piel morena, porque sobre ella resbalan las palmaditas blancas de falso apoyo.
Cada vez me alegro más de no estar super musculado, pues así la entrada a mi corazón es más superficial, más accesible.
Cada vez me alegro más de tener culo, pues así la caída, siempre dolerá menos.
Cada vez que veo a gente infeliz, pese a la belleza física que poseen y que domina en todos los ámbitos de la vida , me siento feliz de ser como soy.
Cada vez que encuentro que tras una cara bonita sólo ves ojos llenos de amarguras y penas, por pensar equivocadamente que todo sería fácil, me siento feliz de ser como soy.
Y es que me da igual ser distinto a todos. No necesito sentir que soy igual a algo para sentirme querido.
Y es que, nací así. Yo soy así. Así soy yo.
He aprendido a quererme como soy, sin importar lo que el mundo diga alrededor.
He perdido parte de mi ego, pero me he vuelto más humano, que siendo justos, aunque lo era, lo demostraba poco poquito.
He dejado de pensar ya en Broadway como realidad. Siempre será mi sueño.
Soy como la genética me quiso hacer.
Con barba negra, pelo negro, y ojos casi negros. Delgado, y no muy alto. Flojucho de aspecto, de carácter fuerte, a veces agotador. Seguro de mí mismo cuando menos debería, e inseguro cuándo más seguro debería estar de mí. Ególatra, y buscando todavía no sé qué. Con voz, pero no espectacular. Con arte, pero no demasiado especial. Poeta, pero no demasiado conocido. Escritor, pero no demasiado extendido. Una cabeza adaptada, que se dejó llevar en algunas cosas, con eterno miedo a la eterna decisión. Con eterno miedo al ¿qué pasaría si...?.
Pero así soy. Cobarde, ingrato a veces, poco paciente.

Pero, sin duda. Soy así por algo. Nací así. Y cada vez que escucho la mítica canción me dan ganas de gritárselo al mundo.

Y todos, absolutamente todos, somos así por algo. Y si dejamos que una sociedad superficial haga del aspecto físico una venta, un escaparate, como desgraciadamente está haciendo, todos los que no somos prototipo acabaremos arrastrando nuestra dignidad por tonificantes, cremas adelgazantes, o silicona en masa. Yo soy feliz, siendo como soy. Y todos deberíamos serlo. Sin miedo a querer, y a ser queridos.
'Cause baby, I was born this way.





My mamma told me when I was young, we are all born superstars. "There's nothin' wrong with lovin' who you are" she said, "'Cause He made you perfect, babe". "So hold your head up, boy and you you'll go far, listen to me when I say"
I'm beatiful in my way, 'cause God makes no mistakes. I'm on the right track, baby. I was born this way.Don't hide yourself in regret, just love yourself and you're set. I'm on the right track, baby, I was born this way.
Give yourself prudence and love your friends, subway kid, rejoice your truth. In the religion of the insecure, I must be myself, respect my youth.

So, listen to me please. Being proud to be yourself.

sábado, 25 de junio de 2011

Críticas destructivas.

Llevo varios días retwitteando comentarios que suelen dejar a las fans enloquecidas de Justin Bieber por los suelos, con subordinaciones, que en muchos casos, ni ellas mismas entienden.
La verdad, es que tiene gracia, sobre todo cuando más que cebarte con una fan en concreto, te ríes del pésimo gusto musical de unas chiquillas que están en un alto grado de explosión hormonal, y a veces, pre-hormonal.
Les llueven las críticas, y en muchos casos, duras, pero ellas siguen férreas, defendiendo a su ídol@ como si fuera oro en paño, e impertérritas aguantan con maestría (y es que a las jovenzuelas no les queda otra) lo que la gente, en absoluta mayoría, piensa del fenómeno Disney Channel que arrasa en todo el mundo.
No podemos negar que el chico se lo ha ganado a pulso. Y es que es un completo gilipollas.
En el fenómeno Twitter al que todo el mundo se agarra como carro que lleva a la fortuna más inmediata, somos muchos los que como yo no soportamos a Justina, por diferentes motivos. Ya sea por su maldito casco de niño pijo y repeinado, su chulería, su tontería y su pavo tan inmensos, o los que lo valoramos más allá, y es que el muchacho tampoco tiene una voz tan especial, que es lo que más debería importarnos para con respecto de estas niñas que se hacen llamar "Beliebers".
Por que ven en él el estereotipo de niño lindo, cachondo, o como queráis decirlo, y con unos arreglos musicales y letras que robarían los flujos vaginales de cualquiera, y claro, caen. El marketing se encarga de estudiar todo eso.
Y no pasaría nada si fueran unas fanáticas que pudiesen defender lo que sienten, y que no atacasen con insultos personales a la mínima de cambio.
Pero la revuelta de las "Beliebers" es mundial, y en España la lideran niñatas que por su juventud o por su rebeldía contra el mundo, tienen un dedo de frente, y eso dando gracias.
Y sabiendo que caen comentarios desagradables sobre el cantante, responden por vía web por que eso mola y hace que seas más "Belieber" que Juanita, Pepita o Francisca, sin pensar (porque no pueden pensar en eso, son demasiado jóvenes) en la repercusión mediática que alcanza hoy día la red de redes.
Por eso mucha gente, una inmensa mayoría, se ríe de ellas, en especial desde aquel vídeo tan chulo que hiciera aquella pucelana.
Por eso, cada vez que hay una oportunidad, la gente se ceba con ellas, y es que ellas, niñas, como son, se meten con personajes públicos admirados por muchos, cuya repercusión es clara: odio a las niñatas que se meten con mis ídolos. Lo que se viene a traducir en un odio a Justin.
Muchas veces me pregunto, yo, que uso el término #beliebersmojabragas a dar por saco, que les quedará a estas chicas cuando el fenómeno Bieber se haya pasado.
Y lo que es peor. ¿Dónde está su ídolo cuando ellas aguantan lo indecible por él? ¿Dónde está el gran Justin que es lo que es gracias a adolescentes chorreando hormonas, cuando sobre ellas caen piedras, palos, etc? ¿Quién les va a hacer recobrar la compostura que han perdido, hasta la arrastrar la dignidad que puedan tener las pobres muchachas, cuando su fenómeno se marchite entre sexo, drogas y rock'n'roll?
No lo sé. Nadie lo sabe. Lo peor, sin duda, no es el daño que puedan sufrir ahora, cuando todavía están sometidas a la droga que parece ese "efecto Bieber"; lo peor es la brutal caída que les espera después, desnudas de dignidad, de ídolo, de efecto embriagador.
Sin embargo, si no quieren razonar, poco a poco entenderán que la gente que hace chistes con ellas masivamente, querrán dar a entender algo, y es que tienen que pensar más allá de un guaperas de tres al cuarto, y saber que por nadie deberían perder el orgullo y la dignidad.
Me dan, en el fondo, mucha pena. Pero al menos hasta que una de muestras de que siente lo que escucha, cree en lo que es, y no permite sentirse rebajada por algo tan idiota como eso, hasta que una diga que le gusta el cantante a pesar de que tenga arreglos, como casi todos, hasta que una diga que ser una "Belieber" va más allá de ser una mojabragas ridícula que se tira a los leones en internet, hasta que, en resumidas cuentas, una "Belieber" deje de serlo, y comience a hacer entender a las demás que cualquier extremismo es malo, mi #beliebersmojabragas seguirá apareciendo en Twitter.
Y no es que me esté justificando, lo hago porque quiero, y por que siento la necesidad de que esta generación "Belieber" descubra buena música, o música decente.
¿Pasaría esto con fans de Los Beatles, Queen, o Rolling Stones? No, claro que no, porque pese a que no todo el mundo le gustan, todos reconocemos que son buenos, porque lo son. No es populismo. Y ese es el problema hoy en día, obtener una generalización de algo, y que encima sea cierta.
Y es que Justin Bieber no es tan grande como para merecerse que una niña enloquezca por él, cuando él tiene todas las comodidades del mundo y se preocupa de sus fans menos que yo de la ropa que tiende el vecino.

Un saludo a todos.