domingo, 14 de noviembre de 2010

GZ non é o que era


Entre teclas, abusos e música profana sen présas, atópome eu, vítima inxusta da sociedade, traizón dorosa con cravos de ferro e cura con vinagre, incrible paspán noxento alpabardas en composición composta. Segundas pernas, nunca foran boas. E pratos de segunda, foron rexeitados por señoritos coma min. Com'aqueles que dixeran nunca volver. As luces do día duran menos que un interlatexo desesperanzado, e dende a miña fiestra, xa non se ven luscofuscos, nen fillos con problemas, nen hortas maltratadas polo temporal, nen fillos de puta ou de mala nai mangando en caixeiros, nen Compostelas adornadas con fillos de puta vestidos de blanco, nen ventos que quitan o sono cando se xuntan coa choiva fría e desaprensiva. Non se ven venres cheos de ledicia e domingos mortos de sono e de gañas de facer nada. Rematarónse as gotas que calan, as nais pesadas e cansinas, e os pais mudos, que non din nada. Acabouse ver menos sol que nube, acabáronse as présas imaxinarias, os acomodados cómodos cus sentados con menos problemas dos que poderían ter. Acabáronse os sábados acédos, as madrugas dogmáticas e a posibilidade do día antes. Acabouse ver cabróns puteando ós máis febles. Rematou iso de andar en "bici" até o centro da cidade, os luns, martes, mércores e xoves italianos, e os venres noxentos e vulgares, que anunciaban o domingo acédo nunhas 60 horas, ou así. Xa non hai na mesa bóla da dos domingos, con azucre e manteiga, nen voceiros galegos chamando por unha morte segura: ¡Lela!. Non quedan xa noites de praia, nin frios porcojones. Olvídanse de cruzar o día a día notas contradictorias e desexos de fuxir. Xa nada quere separarse dos montes e ribeiras rosalianas. Xa ninguén quere fuxir de Breogán. E o fin do mundo non é xa Fisterra. Xa non quedan paxaros que sorrían un xoves acabado, xa non hai nenos estudando para seren algo que parece lonxano, xa non se ven bares os venres e os sábados. Xa as miñas nenas non me choran no oído, xa os devanceiros anciáns non son ós que lles sobran os motivos. Xa non son quen fora, xa non decidimos día a día. Xa non se ven cabras asustadas, nin Sofías que ate cociñan ben nun mal día. Non hai adoquíns de memoria, nin farolas apagadas. Non hai rúas marcadas nos pés, nin camiños nos que os pés saltan sós pucharcas indomables que só se retiran tres meses. Non se ven ríos fríos que soen igual, nin pedras verdes no canto de embarradas losas aburridas, sosas.
As barbas crúzanse co meu corazón, e as notas da miña voz soan máis galegas ca nunca, nos tornados espazotemporais da miña inconsciencia.

viernes, 1 de octubre de 2010

La primera versión

Y de repente me encontré solo, descubriendo rincones geográficos que nunca pense contener en mi adentro. Paseando por caminos que nunca entonces había conocido, deteniéndome a pensar si el norte me llevaría de vuelta a casa, si las gentes que paseaban se darían cuenta (curiosidad idiota de la que no ya sabe la respuesta) de que una persona nueva estaba allí; mirando las nubes con curiosidad, olvidando las viejas reglas que ahora ya no servían, envolviéndome en una capa de papel de aluminio que mantenía, al menos eso sí, mi temperatura, mi carácter, mis ganas de vivir la vida y ser parte del proyecto.
Entre murallas de historia e historias que contar, entre blancos sueños de principiantes y experiencias requemadas de los más eruditos; entre los días que pasaban y las noches que quedaban por llegar; entre la sombra de los árboles del huerto y la luz del sol más frío.
Allí estaba yo.
Fue el primer momento, el recueentro con algo que ansiaba desde el mismo momento de nacer. Fue la primera versión, ésa de la canción. La primera idea de todo lo que se proyectaba tan rápidamente que ni las fugaces le hacían competencia. El inicio de algo que se extendía ante mí neblinoso, oscuro y sin final, pero sin negatividad, eso sí.
Nada era malo, por ahora. Y aunque la incertidumbre estaba ahí para acojonar, las cosas saldrían bien.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Diario de un estudiante salmantino

19/09
06:49 AM

Los días se pasan con desagradable lentitud, y los sueños brillantes y coloridos que prometía la voz de la inocencia (inconsciencia) no son más que mierda y cansancio acumulado tras días de resaca.
La inexactitud a la que el "día a día" me somete es una gran carga que con sólo pensar que existe me hace sentir idiota, usado, y enfadado con el mundo.
Otra vez asumo mi error de estúpida mezcla entre esperanza y ganas de falsear a la devandita experiencia, y doy la razón a las barbas blancas y a las cabezas calvas pensantes.
Nada más que el inicio verdadero del porqué me encuentro entre estas cuatro paredes me hace pensar que algo haya valido la pena.
Las lágrimas se acumulan y las ganas de salir corriendo aumentan cuando las voces dulcificadas (y experimentadas) te dicen: No estás solo, estamos aquí".
Y gritar no sirve de nada cuándo el mundo no te escucha y tu arrogancia es tan grande que te impide ser franco contigo mismo. (y con los demás)

07.00 AM

lunes, 6 de septiembre de 2010

Cuando estás tú.

Busco en cualquiera de los cajones algún recuerdo que me ayude a sobrevivir, a sobrellevar los momentos en los que (me) faltas. Suelo encontrar algo que me sirve de poco, que realmente es un velo que cubre de forma insatisfactoria mis anhelos.
Cuando apareces, sombra gris, me alegras el día. Consigues que el velo se deshaga y la sonrisa dibuje mi rostro con ganas.
Y tú, no sabes nada.

lunes, 30 de agosto de 2010

Necesidad

El mundo merece escuchar a veces ciertas cosas. Cosas que pueden chocar o pueden verse como flechas envenenadas, disparadas con maldad, que puede que sí, pero no es el caso.
Una persona es compleja, muy compleja. Imperfecta, eso es evidente. Y necesaria, o al menos así debería ser. Para algo o alguien. Las personas que sienten de verdad que son necesarios para algo o alguien, se vuelcan, y se entregan a ese algo o a ese alguien sin pensarlo, también sin esperar nada a cambio, porque la verdad es que no lo esperas, hay una confianza que está ahí para hacer pensar que eso vendrá solo.
El problema llega cuando una persona lo da todo por ese algo o alguien y ese algo o alguien lo ignora de la forma más asquerosa, que es haciéndole pensar que no es necesario.
Entonces la primera persona lo soporta, seguramente por mucho tiempo, pero en algún otro momento descubre algo. Hay más "algo" o "alguien" por los que vivir, que de verdad te necesitan y te agradecen que tu los necesites.
El conflicto en la mente del individuo es brutal, pero todo se hace mucho más sencillo si estás curtido en batallas emocionales.
Cuando el egoísmo entra en escena, y el algo o alguien "olvidado" se da cuenta de que realmente necesita a la persona, aparece el reproche, pero siempre maquillado, y siempre recayendo sobre la primera persona.
Entonces la primera persona piensa si no es momento de necesitarse. De que llegó el momento en el que la necesidad sea necesaria en ambos "algo". De que una frase, de algún alguien, claro, te haga sentir más necesitado de lo que nunca te sentiste. De que te valoren por lo que eres y no te juzguen por lo que te falta. De sentir algo distinto al lado. De quererse, querer y sentirse querido.

domingo, 29 de agosto de 2010

Quiza sí. O quizá no. (Reinvenciones)

Comienzas a pensar en qué momento cambiaron las cosas y cruzaron una linea divisoria imaginaria que difícilmente puede volver a cruzarse en sentido contrario. Puedes llegar a distintas conclusiones, de hecho siempre llegas a más de una conclusión, pero la que más te importa puede ser la menos importante, o quizá la más importante tiempo atrás, pero no ahora.
Y esque realmente te da igual. Claro, es distinto, es un igual frío, y tú mismo te asustas de lo fácil que es de soportar. Es más, ni siquiera te hace daño.
En el momento en el que empiezas a tejer esos pensamientos rápidos, fugacísimos, se te juntan un montón de cosas, de las que comienzas a hacer un análisis profundo, siempre poniéndote en lo mejor, o en lo peor. Dedicando especial atención a los puntos más... ¿cómo decirlo? Los puntos en los que las cuerdas de los pensamientos hacen nudos de tres o cuatro vueltas. Esos puntos.
Siempre colgarán interrogantes, dudas, pero podrás vivir con ellas. Siempre pensarías si hubiese sido distinto, pero realmente sabes que tu no querías que fuese distinto. Terminas preguntándote si valió la pena. Quizá sí. O quizá no. Pero de todo en esta vida se aprende.

sábado, 21 de agosto de 2010

Noche (Rima XII)

Deja que el frío,
salvaje,
valiente,
atrevido,
se haga en tus venas,
río.
Escalofrío.

Deja
que la Dama Negra,
envuelta en su manto
frío,
te acune,
te lleve lejos,
para bajar,
y trepar,
por sus caderas,
de virgen pura,
deseo incontenible,
sonrisa de estrellas,
locura infinita.

Deja,
que el suave lino,
de sus ropas
marque su cuerpo,
sensual,
místico,
etéreo,
inmortal.

Deja
que suba
la excitación.
Que no necesitemos
pensar
en un Dios.
Deja
que su belleza,
su negritud,
su templanza,
y su experiencia,
recorran tus manos.

Acaricia
sus senos,
bebe
de sus labios.
Siente
el placer
de su mirada
turbia,
pero plateada.

Siente,
que explota
contigo.
Que los pulsos
se aceleran,
que tu piel,
se quema,
y se hiela.
Que el placer,
es incontenible.


Grita,
llámala.


Volverá,
como siempre.
Volverá,
y te dejará
sin nada.