A resposta estaba diante de min. Nos mesmos fociños. Como a ovella que se ve reflexada nos ollos do lobo e imaxina a súa sangue quente percorrendo os caninos dentudos do can fero.
E que non podía ser máis obvia. A resposta era simple, era sinxela, máis que nada.
As cousas simples. Claro... Iso era... Non tiña que coñecer nada, non tiña que ir máis aló, a vida non era viaxar sen máis, rumbo Norte, sen coñecer nin sequera o uso da brúxula. Non, a vida era decatarse de que se vive, e recoller das cousas simples a felicidade que está nas pequenas partículas, acurrucada entres os electróns e o núcleo do átomo infinitesimal.
E percibes, cando te das conta, o pouco que costa sorrir. E que é certo, iso sobre todo, non son contos, non son tolerías dun cordo que perdeu a cordura... NON! É CERTO!
Mira, mira, fíxate ti senon... Un paxaro pia forte sobre unha fonte, a luz do sol levántate da cama con algo máis de enerxía do habitual (algo máis?), o sonriso de aquel de aló, os reencontros, a saída do tunel pasaxeiro (claro coño, claro, que era pasaxeiro), as mans xuntas de dous amigos, sentir as engurras do tempo nun aloumiño intenso, ver nos ollos de alguén que non pode vivir sen ti...
Sorrís. E daste conta de algo que che ten que servir, pra sempre, porque se non fose así, serías certamente imbécil.
Tes a felicidade ó alcance da mao. E a terás sempre. A vida non é a sua busca, é o descubrir. O aprender a ter o xusto para facer espertar dunha folla murcha todo o que da de sí.
E, sorrir, sen máis. Contento, feliz, co vento sempre o teu favor, maxinando no serán a beleza do seguinte espertar.
Las manos tersas, correosas del trabajo con redes, del contacto con los peces caídos, del calor y el frío en continuo cambio, decidieron contar los viajes que vivieron, las aventuras que podían verse desde el camarote. Y comenzar con la más profunda de las inspiraciones: sirenas con las piernas de neón.
martes, 18 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
Por querer saber de máis...
Son tempos difíciles. Levo escoitando esa frase, esa PUTA frase case dende que nacín. Son tempos difíciles, qué coño. Eu, ignorantemente feliz, trataba, desgraciado de min, de tentar comprender tales significados, das caras de preocupación que poñía a xente cando se daban o luxo de ser analistas sociais por uns minutos, eu quería vencellar esa frase a algún feito que poidese dar conta do verdadeiro significado. Eu, parvo sempre, tiña unhas ganas terribles de sentir que podía con máis do que realmente podía, iso da "madurez" e toda esa merda que cando tes que demostrar que o tes, non o fas, por capricho, por que non a tes de verdade, ou por que simplemente queres demostrarlle ó mundo o bo que eres agochando o que sintes. Eu, imbécil, subnormal, gilipollas, e unhas cantas cousas máis, eu, que sempre quixen sabelo todo, quería saber que carallo podía significar aquilo.
A resposta non estaba na plastilina, iso seguro. Ela non falaba.
Pasaron os anos, e eu, fun pouco a pouco dándolle senso a esa merda de frase, fun entendendo pouco a pouco todo o que significaba, o que conlevaba, e eu, mágoa non sabelo antes, descubrín que "son tempos difíciles" dificulta seriamente ós bos tempos.
E canto máis o entendo, canto máis sei de que vai, máis disconforme se me antolla a realidade vectorial V3 e menos linearmente depende o ser feliz do vivir.
Mágoa que de ser feliz todavía non teña un significado completo.
Mágoa que eu, coas ansias de saber, decidise coñecer o peor que se pode chegar a coñecer.
Dor e o que sinto cando descubro, co paso do tempo, o erróneo e perigoso que é querer coñecer de máis.
E eu aínda non aprendín a ser dolorosamente feliz, por que non sei ser feliz.
A resposta non estaba na plastilina, iso seguro. Ela non falaba.
Pasaron os anos, e eu, fun pouco a pouco dándolle senso a esa merda de frase, fun entendendo pouco a pouco todo o que significaba, o que conlevaba, e eu, mágoa non sabelo antes, descubrín que "son tempos difíciles" dificulta seriamente ós bos tempos.
E canto máis o entendo, canto máis sei de que vai, máis disconforme se me antolla a realidade vectorial V3 e menos linearmente depende o ser feliz do vivir.
Mágoa que de ser feliz todavía non teña un significado completo.
Mágoa que eu, coas ansias de saber, decidise coñecer o peor que se pode chegar a coñecer.
Dor e o que sinto cando descubro, co paso do tempo, o erróneo e perigoso que é querer coñecer de máis.
E eu aínda non aprendín a ser dolorosamente feliz, por que non sei ser feliz.
martes, 6 de abril de 2010
Peces de ciudad.

Paseo. Casa. Trabajo. ¿Te olvidaste del pan? Mensaje. Llamada perdida. Un pájaro. ¡Cómo está hoy la carretera! Coge la bufanda. Fuera hace frío. ¿Cómo te sientes? Como un pez de ciudad.
Se llamaba Eleane Delon la viajera que quiso enseñarme a besar en la Gare d'Austerlitz, primavera de un amor amarillo y fugaz como el sol del veranillo de San Martín. Hay quién dice que fui yo el primero en olvidar cuando en un si bemol de Jacques Brel me perdí "dans le port d'Amsterdam".
Desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, como un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.
-¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?
-¿Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio?
Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad, que perdieron las agallas en un banco de morralla, que nadan por no llorar.
Se llamaba Eleane Delon la viajera que quiso enseñarme a besar en la Gare d'Austerlitz, primavera de un amor amarillo y fugaz como el sol del veranillo de San Martín. Hay quién dice que fui yo el primero en olvidar cuando en un si bemol de Jacques Brel me perdí "dans le port d'Amsterdam".
Desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, como un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.
-¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?
-¿Al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio?
Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad, que perdieron las agallas en un banco de morralla, que nadan por no llorar.
jueves, 18 de marzo de 2010
Rima V
De mi voz,
tu música.
De mi oído,
tu escucha.
De mis ojos,
tu mirada.
De mis dedos,
tu sombra.
De mí,
tú toda.
En mi oído,
tu canto.
En mis manos,
tu tacto.
En mis dedos
tus deseos.
En mi cuerpo,
tu cuerpo.
De mi, tú.
De ti, tú.
De tu cuerpo y el mío,
tú.
¿Qué eres tú?
¿Qué soy yo?
Tú eres
lo que no soy yo.
Tú eres
mi creación.
tu música.
De mi oído,
tu escucha.
De mis ojos,
tu mirada.
De mis dedos,
tu sombra.
De mí,
tú toda.
En mi oído,
tu canto.
En mis manos,
tu tacto.
En mis dedos
tus deseos.
En mi cuerpo,
tu cuerpo.
De mi, tú.
De ti, tú.
De tu cuerpo y el mío,
tú.
¿Qué eres tú?
¿Qué soy yo?
Tú eres
lo que no soy yo.
Tú eres
mi creación.
Rima IV
Sin pieles,
sin mantos,
desnuda,
sin trapos.
Sin corsés,
ni medias,
ni mayas,
desnuda,
mujer,
desnuda.
Sin más abrigo
que tu piel,
sin más calzado
que tus piernas.
Desnuda,
mujer.
Para que no sienta
que hablo con otra,
para que crea
que eres tú la que se sonroja.
Desnuda.
Siempre desnuda.
sin mantos,
desnuda,
sin trapos.
Sin corsés,
ni medias,
ni mayas,
desnuda,
mujer,
desnuda.
Sin más abrigo
que tu piel,
sin más calzado
que tus piernas.
Desnuda,
mujer.
Para que no sienta
que hablo con otra,
para que crea
que eres tú la que se sonroja.
Desnuda.
Siempre desnuda.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Rima III
Pasas,
rozándome.
Y en tus aires,
de dulce fémina,
de escala mágica,
de nota suave,
de sedosa palabra,
llevas el alma,
esa que tanto me gusta,
esa de la que nadie
se adueña,
esa que es tuya,
y de ninguna otra.
Y la vuelves voz,
para decirme
"Recógeme".
Y yo,
vasallo fiel,
ardiente servidor,
te recogo,
te resguardo,
y caigo en tu tentación
de hacerte mía,
una noche más,
entre luces oscuras,
y el brillo de tus sombras.
Me llevas lejos;
los pies no pisan,
no sienten suelo.
Se van,
volando,
quién sabe cómo,
a ti.
Y el más esperado tesoro,
que guardas,
celosa,
casi con pánico,
me lo muestras,
para quitármelo,
y dejarme
sin aliento,
otra vez,
en pleno mes de marzo.
Me dices: "Déjame"
"Otro me llama"
Pienso,
que ese otro,
afortunado,
mortal,
caerá,
en ti,
cuerpo perfecto,
materia gris,
invisible en esencia.
Y sé,
que aún maldiciéndote,
ayer, hoy, mañana,
te querré encontrar siempre.
En mis noches,
callada,
susurrante,
cortante,
reconocible contorno,
voluptuoso,
placer para mis yemas.
Descanso para mi alma torturada.
rozándome.
Y en tus aires,
de dulce fémina,
de escala mágica,
de nota suave,
de sedosa palabra,
llevas el alma,
esa que tanto me gusta,
esa de la que nadie
se adueña,
esa que es tuya,
y de ninguna otra.
Y la vuelves voz,
para decirme
"Recógeme".
Y yo,
vasallo fiel,
ardiente servidor,
te recogo,
te resguardo,
y caigo en tu tentación
de hacerte mía,
una noche más,
entre luces oscuras,
y el brillo de tus sombras.
Me llevas lejos;
los pies no pisan,
no sienten suelo.
Se van,
volando,
quién sabe cómo,
a ti.
Y el más esperado tesoro,
que guardas,
celosa,
casi con pánico,
me lo muestras,
para quitármelo,
y dejarme
sin aliento,
otra vez,
en pleno mes de marzo.
Me dices: "Déjame"
"Otro me llama"
Pienso,
que ese otro,
afortunado,
mortal,
caerá,
en ti,
cuerpo perfecto,
materia gris,
invisible en esencia.
Y sé,
que aún maldiciéndote,
ayer, hoy, mañana,
te querré encontrar siempre.
En mis noches,
callada,
susurrante,
cortante,
reconocible contorno,
voluptuoso,
placer para mis yemas.
Descanso para mi alma torturada.
lunes, 8 de marzo de 2010
Poesía. Rima II
Caderas, cuerpo y beso;
todo uno,
yo, en tu regazo,
lo espero, lo anhelo,
lo deseo.
¡Dame ese beso!
Esfera blanca,
ojo y mirada;
toda una,
contraste negro,
el de tu pupila mágica.
Cierras tus ventanas
¿y tu mirada?
¡No me la das!
¡La guardas!
Labios rojos,
cálidos, tuyos.
Bocado ardiente de pecado.
¿Dónde está ese beso
que tanto niegas?
¿Será que no me lo das?
¿Será que para otro lo dejas?
Tú no respondes.
Tú nunca dices nada.
todo uno,
yo, en tu regazo,
lo espero, lo anhelo,
lo deseo.
¡Dame ese beso!
Esfera blanca,
ojo y mirada;
toda una,
contraste negro,
el de tu pupila mágica.
Cierras tus ventanas
¿y tu mirada?
¡No me la das!
¡La guardas!
Labios rojos,
cálidos, tuyos.
Bocado ardiente de pecado.
¿Dónde está ese beso
que tanto niegas?
¿Será que no me lo das?
¿Será que para otro lo dejas?
Tú no respondes.
Tú nunca dices nada.
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