miércoles, 9 de marzo de 2016

Rima LIII: ICC

Comenzaste,
cómo todo lo bonito, 
poco a poco.
Te ganaste
mi latir, mi sonreír,
y fue tan tierna tu caricia,
tan suave, tan mullida, 
tan dulce y comedida,
que supiste con poco,
dónde estaba mi nodo,
cómo volverme loco.

 Y comencé a disparar
taquicardias de emociones,
cargadas de poemas y canciones,
de prisas, de ilusiones.

Comencé a desajustar aurículas y ventrículos,
válvulas y torrentes.
Y el cerebro se puso a perseguir al corazón, 
líder de una banda de locos delincuentes.

Comencé a jugar a lo prohibido,
y la cuarta, quinta o décima vez
que empujaste mi latido,
ya no sabía si lo extraño era norma,
si era parco, comedido o excesivo,
si debía volver a aprender lo sabido,
si tan siquiera todo aquello tenía sentido.

Fue tal la fuerza que emplearon mis ventrículos,
que poco a poco, sin darme cuenta,
sutil, como una manzana envenenada de piel roja cubierta,
apareció la isquemia.
Mi corazón, desgobernado,
pedía más, y más, y más,
y tú, corazón, no es que dieses menos,
es que te daba igual.

Con la isquemia, hipertensión,
Y sin doler, dolías, corazón.
Comencé a sentir que te quería.

Y sin darme cuenta,
quererte me salía caro.
Lo que comenzó siendo un regalo
se convirtió en un problema de alto gasto cardíaco.

Y aún entonces seguía yo sin saber
que por más que quisiera,
nunca sería capaz de olvidar,
porque fuiste mi primera y única
insuficiencia cardíaca crónica particular.

domingo, 18 de octubre de 2015

Lo confieso, soy culpable.

Lo confieso, soy culpable. He vuelto a caer. Pero, ¿para qué negarlo? Nunca después de un parón tan grande, nunca con tantas ganas, nunca tras haber pensado erróneamente durante tanto tiempo que te había olvidado.

Lo confieso, soy culpable, por despertarme de madrugada, mis horas débiles, y dejarme llevar por cualquier gilipollez que se publica en cualquier red social.

Lo confieso, soy culpable, por haber vuelto a sentir dolor y alegría, tristeza, ganas de retroceder, de volver atrás, de cargarme al mundo con tal de crear una brecha espacio temporal que me devolviese al año 2012, para enmendar tantos y tantos errores.

Lo confieso, soy culpable, por escuchar más de la cuenta estas últimas semanas "Silhouette" de Owl City, esa canción que para mí siempre serás tú.

Lo confieso, soy culpable, por pensar que alguna vez pudieras quererme como yo te quería a ti. Con los años, aprendí que hay imposibles tan reales y tan cercanos, que aunque asuste pensar en ellos, van con nosotros día a día, haciéndonos la vida más real, más mundana, más terrenal.

Lo confieso, soy culpable. Culpable por volverme loco, por apartar la lógica, la ciencia, la razón, del binomio que forman en mí la poesía y la medicina, equilibrándome en cierta forma.

Lo confieso, soy culpable. Culpable por haber considerado que existen los cuentos con final feliz, que los sueños se pueden cumplir, que hay en el guión de nuestra vida algún capítulo de "Glee" esperando a ser ejecutado como protagonista.

Lo confieso, me declaro total y absolutamente culpable de haberte amado como no amé ni amaré nunca a nadie.

Has sido, eres y serás, siempre, mi insuficiencia cardíaca crónica particular, mi punto débil, mi peor fracaso, el único capaz de hacerme vibrar sin tocarme.

viernes, 9 de enero de 2015

Sabes que te has equivocado cuando...


Sabes que te has equivocado cuando desmenuzas tu alma a cambio de silencio.
Sabes que te has equivocado cuando te ilusionas para caer desde un alto, más alto que el anterior. Sabes que te has equivocado cuando le dices "Es mejor dejarlo así" y tu corazón le está haciendo ver que la necesidad que tiene de ser reparado. Y solo una persona puede repararlo.
Sabes que te has equivocado cuando no obtienes más que palmadas en la espalda, un adiós a dos marchas, tu punto y coma en su punto final.
Sabes que te has equivocado cuando te toca reconstruir otra vez, solo, y encima, casi poniendo la otra mejilla. Porque ser malo, no te sale. Porque te quema más intentar ser lo que no eres, que sufrir y callar.
Sabes que te has equivocado cuando todo vuelve a ser como siempre, corazón a contracorriente.
Y es que, hasta la contracorriente más fuerte se cansa de existir.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Taking chances

Hay momentos en los que las palabras no pueden expresar mejor que una canción aquello que uno quiere decir.

Taking Chances - Lea Michele cover

sábado, 22 de noviembre de 2014

Éponine.

Y en el cansancio,
mi tango, 
de pisada exigua,
de corte fino,
de espalda recta
de hombro ancho,
se escapa, 
versando,
entre pasado, presente y futuro,
dejando
mis manos,
mis besos,
sin luz, 
sin blanco;
latiendo,
sudando.

Y en las calles, 
mojadas,
sucias, 
trazadas por la historia,
olvidados sus enigmas,
resbalan,
bajo mis pies,
los recuerdos
de un guión
exhausto
de latir por él
y por mí,
sin llegar nunca 
a alcanzar la trama correcta,
de un espectáculo,
su mejor fin.

Y desde el pecho,
fugaz,
se escapa la verdad,
que dibuja entre dos almas
sinceridad.
Nada que decir,
y nada más que hablar.
Que tu corazón siga latiendo,
intranquilo,
que el mío por ti
ya ha muerto en paz.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Sonrisas.

En una sonrisa puede dibujarse cualquier cosa. Aquello que el pintor, con su destreza, quiera dibujar.
En una sonrisa puede escaparse un siglo de nervios acumulados, un decenio de incertidumbres, un lustro de pesares. 
En una sonrisa puede verse el inicio de algo nuevo, el hormigueo que sentimos por dentro, o unos dedos recorriendo un cuerpo.
En una sonrisa puede encontrarse desafío, decisión, firmeza, seguridad; y también soberbia, astucia, plenitud.
En una sonrisa hay tonos amarillos, rojos, fucsias, azules y verdes; pero también, blancos, negros, grises, marrones, ocres. 
En una sonrisa se puede escuchar una canción, o ver la película de toda una vida.

Con una sonrisa, puedes decirlo todo, y decir nada. Con una sonrisa puedes ayudar a comprender, o construir barreras que escondan lo que eres, lo que temes.

Usa la sonrisa como quieras, que vale más que mil palabras.

sábado, 23 de agosto de 2014

Rima LII. En un momento.

Textos, párrafos, puntos. 
Y siguiendo, frases, palabras, verbos, núcleos, 
sílabas, grafemas y morfemas, 
los de tus labios en mis piernas.

Oscuros ósculos a contraluz, 
hormigueo en los dedos, temblores, 
espasmos, la vida que corre, 
y tú.

Fuente inagotable de maravillas y horrores, 
equilibrada siempre 
para que nunca niegue tu invitación 
vestida de seducción.

Y el vello me traiciona, erizándose, 
evidenciando lo tenso del momento. 
Y tus ojos, intensos, 
tanto que me cuesta sostenerlos, me llevan lejos.

Y yo, sin mapa, sin voz, sin argumento, 
sin líneas que seguir, sin grafito, sin boceto,
me descuelgo de la vida, y con ellos,
me pierdo.