Las manos tersas, correosas del trabajo con redes, del contacto con los peces caídos, del calor y el frío en continuo cambio, decidieron contar los viajes que vivieron, las aventuras que podían verse desde el camarote. Y comenzar con la más profunda de las inspiraciones: sirenas con las piernas de neón.
viernes, 9 de enero de 2015
Sabes que te has equivocado cuando...
Sabes que te has equivocado cuando desmenuzas tu alma a cambio de silencio.
Sabes que te has equivocado cuando te ilusionas para caer desde un alto, más alto que el anterior. Sabes que te has equivocado cuando le dices "Es mejor dejarlo así" y tu corazón le está haciendo ver que la necesidad que tiene de ser reparado. Y solo una persona puede repararlo.
Sabes que te has equivocado cuando no obtienes más que palmadas en la espalda, un adiós a dos marchas, tu punto y coma en su punto final.
Sabes que te has equivocado cuando te toca reconstruir otra vez, solo, y encima, casi poniendo la otra mejilla. Porque ser malo, no te sale. Porque te quema más intentar ser lo que no eres, que sufrir y callar.
Sabes que te has equivocado cuando todo vuelve a ser como siempre, corazón a contracorriente.
Y es que, hasta la contracorriente más fuerte se cansa de existir.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Taking chances
Hay momentos en los que las palabras no pueden expresar mejor que una canción aquello que uno quiere decir.
Taking Chances - Lea Michele cover
Taking Chances - Lea Michele cover
sábado, 22 de noviembre de 2014
Éponine.
Y en el cansancio,
mi tango,
de pisada exigua,
de corte fino,
de espalda recta
de hombro ancho,
se escapa,
versando,
entre pasado, presente y futuro,
dejando
mis manos,
mis besos,
sin luz,
sin blanco;
latiendo,
sudando.
Y en las calles,
mojadas,
sucias,
trazadas por la historia,
olvidados sus enigmas,
resbalan,
bajo mis pies,
los recuerdos
de un guión
exhausto
de latir por él
y por mí,
sin llegar nunca
a alcanzar la trama correcta,
de un espectáculo,
su mejor fin.
Y desde el pecho,
fugaz,
se escapa la verdad,
que dibuja entre dos almas
sinceridad.
Nada que decir,
y nada más que hablar.
Que tu corazón siga latiendo,
intranquilo,
que el mío por ti
ya ha muerto en paz.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Sonrisas.
En una sonrisa puede dibujarse cualquier cosa. Aquello que el pintor, con su destreza, quiera dibujar.
En una sonrisa puede escaparse un siglo de nervios acumulados, un decenio de incertidumbres, un lustro de pesares.
En una sonrisa puede escaparse un siglo de nervios acumulados, un decenio de incertidumbres, un lustro de pesares.
En una sonrisa puede verse el inicio de algo nuevo, el hormigueo que sentimos por dentro, o unos dedos recorriendo un cuerpo.
En una sonrisa puede encontrarse desafío, decisión, firmeza, seguridad; y también soberbia, astucia, plenitud.
En una sonrisa hay tonos amarillos, rojos, fucsias, azules y verdes; pero también, blancos, negros, grises, marrones, ocres.
En una sonrisa se puede escuchar una canción, o ver la película de toda una vida.
Con una sonrisa, puedes decirlo todo, y decir nada. Con una sonrisa puedes ayudar a comprender, o construir barreras que escondan lo que eres, lo que temes.
Usa la sonrisa como quieras, que vale más que mil palabras.
sábado, 23 de agosto de 2014
Rima LII. En un momento.
Textos, párrafos, puntos.
Y siguiendo, frases, palabras, verbos, núcleos,
sílabas, grafemas y morfemas,
los de tus labios en mis piernas.
Oscuros ósculos a contraluz,
hormigueo en los dedos, temblores,
espasmos, la vida que corre,
y tú.
Fuente inagotable de maravillas y horrores,
equilibrada siempre
para que nunca niegue tu invitación
vestida de seducción.
Y el vello me traiciona, erizándose,
evidenciando lo tenso del momento.
Y tus ojos, intensos,
tanto que me cuesta sostenerlos, me llevan lejos.
Y yo, sin mapa, sin voz, sin argumento,
sin líneas que seguir, sin grafito, sin boceto,
me descuelgo de la vida, y con ellos,
me pierdo.
viernes, 1 de agosto de 2014
Rima LI. Navegar
Navego
entre blancas páginas,
entre contados sonetos,
entre la coma y el verso,
y aún así,
me pierdo.
Navego
entre mares verdes,
entre finales y "en ciernes",
entre vaivenes medidos,
entre ahogos y suspiros,
y aún así,
me pierdes.
Navego
entre mi amor y tu odio,
entre la sonata y el soliloquio,
entre el pretérito y el devenir,
entre tu cuerpo y mi pervertir,
entre la prosa y el cielo,
entre mis dudas y tus miedos,
y sin quererlo, nos perdemos.
Navego
sin mapa, sin remo,
navego y me pierdo,
navego y te pierdo,
navego viendo pero sin mirar el cielo.
Navego,
y mi cuaderno de bitácora
sigue sin estar completo.
Navego, y muero.
miércoles, 25 de junio de 2014
Rima L. Los colores de las estaciones.
Y recordó al verla
la primavera vestida de rojo, verde,
oro y rosa;
los trinos de los pájaros,
las alas de mariposa.
Rememoró el mes de mayo
en el que con dedos jóvenes, sedientos, alocados
exploró de su cuerpo
valles, ríos, montañas, bosques, prados.
Fue de abril un diez
cuando recorrió con rapidez
la locura de su boca,
y palpó con pasión
de sus senos, la redondez,
la insensatez.
Viajó desde sus pies en marzo,
hasta su cabeza, en lo alto,
y del dorado sol de junio
tejió su pelo,
cascada grácil,
ávida de mar,
de un mar añil, de fondo negro,
rango cromático eterno y puro,
como puro y eterno es el blanco de las nubes
sobre el azul del cielo.
Y así, recordó al verla,
que de amor no muere la física,
pero el alma...
¡Ay, el alma!
El alma murió marrón, naranja, cobriza,
murió como la hoja que barre el otoño,
cayendo del árbol,
despacio,
lento,
sin prisa,
para posarse luego,
en el suelo,
seca,
mustia,
marchita.
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