domingo, 25 de marzo de 2012

Rima XXXVII. Tú y yo.

Si me amas, te prometo
que no habrá palabras o distancias,
ni tragos amargos, ni besos reacios.
Ni llantos, ni malos ratos.
Ni pactos, ni tratos.
No habrá en primavera flores,
ni en otoño se vestirán de rojo los colores.
No habrá copos de nieve en invierno,
ni en verano, teces de color moreno.
Ni sonrisas, ni lágrimas.
No habrá desilusiones ni desesperanzas.
No habrá caídos, ni vencidos,
ni dañados, ni apartados.
No habrá victorias ni glorias,
ni batallas por causas, ni causas de batalla.
No habrá pájaros que canten
ni ondas en el mar que,
acariciando la arena, dancen.
No habrá valles ni ríos,
ni equinoccios, ni solsticios.
Ni el tiempo pasará gritando,
ni las vidas se consumirán en vano.
Y tampoco habrá desgracia,
ni alegría, ni abundancia.
Ni malos deseos, ni avaricia entre los buenos.
No habrá agua, ni fuego.
Ni viento, ni tierra,
solo lo Eterno.
No habrá nadie que nos mire,
ni persona que nos dañe.
Ni arma que te ataque,
ni escudo que me tape.
No habrá nada.
Nada.
Nada más que
tú y yo.
Tú corazón,
en mi pecho.
Y el mío, en tu pecho,
latiendo.
Solo estaremos dos.
Tú y yo.
Nada más.
Nada que nos cambie,
nada.
Nada que impida
que te ame por y para siempre.
Nada que me haga pensar
que el amor no es tan diferente.
Nada entre tú y yo.
Solos, tú y yo.
En la cima del mundo.
Viajando despacio,
rumbo a "nuestro amor".
Solos, sintiendo,
que mi vida es tuya,
y mía es tu alma;
que de nuestro abrazo
nada ni nadie nos separa.
Que por fin el mundo es mundo,
la vida es vida,
y la alegría, alegría.
Que por fin estamos tu y yo solos,
y juntos viviremos
por el resto de los días.

viernes, 23 de marzo de 2012

Rima XXXVI

La felicidad se me escapa
en las pequeñas sonrisas que me robas,
y mi alma, se va quedando triste, y sola.

Pero qué feliz cuando al mirarte
veo en tus pupilas las mías,
redondas, curiosas, grandes,
buscando en ti el alma
que hace que sonrían.

martes, 6 de marzo de 2012

Rima XXXV. Ahora que estoy contigo...

Que el aire no nos venda
vuelos de mentira.
Que sea tu boca, la que con un beso,
responda a mis labios que suspiran.

Que el agua nos moje
sin hundirnos en miserias.
Que bajo el Sol se vea tu sombra,
que por la sombra de mi cuerpo espera.

Que el calor nos abrace
sin que nos convierta en cenizas.
Que nuestros corazones sean uno,
para reparar el alma, hecha trizas.

Que el frío nos acune
sin mecernos en la otra vida.
Que tu mano se acomode en mi pecho,
y sobre tu pecho descanse la mía.

Ahora que estoy contigo,
no dejemos que la vida decida.
Decidamos nosotros como vivir
para hacer práctica la teoría.

martes, 21 de febrero de 2012

Decepción.

Los minutos pasaban como horas, y por momentos, fugaces momentos de nerviosismo aumentado hacían que pareciese que todo lo ensayado mil y una veces, fuesen borrones de niebla tan densos e impenetrables como la bruma marina de la mañana.
Pasó el siguiente, y el siguiente, y el siguiente más. Las caras de los que lo habían intentado volvían más o menos decepcionadas, y ninguna conseguía mostrar el más leve rastro de alegría.
Al fin llegó su turno. Pensó "Es mi momento".
Tiempo después, no conseguiría recordar el trayecto que como un autómata hizo desde el backstage hasta el escenario.
Los nervios lo atenazaban más que nunca, y el diafragma estaba tenso, y casi sin vida. Le extraño mantenerse vivo, porque si le mandan jurar, aseguraría que no respiraba.
De repente la oscuridad se convirtió en luz y sintió que le llegaba el momento.
La primera nota, nerviosa, indecisa, cayó, y con ella, el resto de la frase, pero aquello podía ser salvable.
Primeros bajos, no se le oía, era consciente, aunque con aquel micrófono no estaba seguro de qué se oía.
La melodía arranca, pero él no arrancaba con ella. El temor a cantar era patente, inevitable, y la inseguridad creciente, como un eterno manto negro, lo envolvió como un gran gigante perverso.
Terminó la actuación, con tristeza, por no haber podido entregarse a la canción tanto como quisiera, y apenas entre la vergüenza y la pena, pudo sentir los aplausos educados que salían de las gradas. Un desastre.
Pero aprendió, y decidió no volver a hacer aquello. A fin de cuentas, había muchas formas de demostrar y creer que verdaderamente su voz era buena, y estaba visto que el juicio público y repentino, no era una de ellas.

jueves, 9 de febrero de 2012

Rima XXXIV. El poeta

Poeta es magia,
y poetisa.
Son, ambos,
fines a medida.

Final de la música del alma,
los que plasman la poesía.

Final de fines,
sus versos nobles,
dueños del mundo,
de la rima.

No son humanos,
son errantes,
espíritus desnudos
que Inspiración abriga.

Son melódicos,
y músicos,
y pintores.
¡Son artistas!

Embriagan al mundo llano,
con sueños y delicias,
con tesoros que perciben
de la voz de la vida.

Son poetas
meras marionetas.
Cuerpos con cuerdas
movidas con maestría.

Encanto y tacto,
versos y rimas.

Son los poetas,
más que nada,
hijos de la pura Poesía.

Rima XXXIII. ¿Dónde?

¿Dónde van
las almas desnudas,
los cantos al alba,
las rosas, las malvas?

¿A dónde,
los ecos, las voces,
sonidos y roces,
los besos robados,
los dichos callados?

¿Dónde van
las mañanas,
que rozando mi cama,
se cuelan en mis entrañas?

Y el Sol, que oro guarda,
y la Luna, que viste plata,
¿dónde van?

¿A dónde van los niños,
los cantos de los grillos,
las aguas de los ríos,
los calores y los fríos?

¿Dónde se pierden las ganas,
que sin ser aún ancianas
no andan y se achantan,
se acongojan y te espantan?

¿Dónde dejaste tu beso,
tu voz y tu aliento,
cuándo más lo necesité;
cuándo ante mis ojos
pasó mi vida,
y desesperado,
a él me aferré,
y nada encontré?



miércoles, 8 de febrero de 2012

Vaivén.

Imagénes que corriendo recorren las vidas de los miles de pasos que alguna vez recorrieron paseos que dejaron atrás pasos lentos.
Velocidad. Tic-tac. El aire empuja los cabellos sin vida de la experiencia abandonada en un rincón.
Las ideas fugaces se disparan, el aire se llena de chispas, la felicidad estalla, el ritmo del mundo se frena, y tu aceleras, en un eterno vaivén que cambia tu estado de ánimo, tu vida, tú.

Tic-tac. Vaivén. No me dejes solo, que sin empuje, no puedo continuar.